
Uno puede romper una ventana, y con un poco de dinero arreglarla... al igual que un electrodomestico.
Pueden romperse todos los espejos de nuestras casas, y más alla de las supersticiones, pueden ser repuestos.
Alguien puede demoler un edificio, y luego volver a edificar uno diferente, sobre los cimientos del caido.
Se puede entrar a un ambiente y quebrar la tranquilidad que existe, pero luego de un tiempo, puede volverse a la normalidad.
Las guerras aniquilan completamente la paz, pero cuando se apaciguan, puede escucharse el hermoso sonido de la armonia.
Podemos quebrarnos un hueso, modificar completamente nuestra anatomia, pero siempre seremos los mismos.
Pero cuando se nos rompe el corazón... cuando sentimos esa sensación de realidad humana, cuando vemos que el mundo no es como lo imaginabamos... ¿como lo arreglamos?
No es lo mismo romper un plato que romper un corazón...
El plato puede ser reemplazado, puede conseguirse uno nuevo en cualquier lugar... pero un corazón... es irrecuperable.
Tener el corazón roto es una herida sin fin... tiene un comienzo, pero nunca un final. Recordar el porque de esa herida, es como escarvarla por dentro, removiendo todos los sentimientos.
No hay un reemplazo para un corazón roto, como así tampoco hay un vendaje para esa herida...
Durante la vida uno puede romper millones de cosas, pero cuando se rompe un corazón... no queda nada más que romper.
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